JESÚS nunca existió

jesus-negroDE SILVINA DABINI

Sebastián, un enfermero de guardia hospitalaria, se siente culpable por la muerte de un joven paciente. 

Sumido en un profundo dolor y cargando una pesada historia familiar, le sobran las preguntas y le faltan las certezas.

Un curioso personaje comienza a entrar en su vida, dándole las respuestas que tanto necesita.

Lo que Sebastián no imagina es quién puede salvar a quién…

Prólogo

Febrero del 2014, estaba tomando mate y encendí mi computadora. ¡Ni yo sabía por dónde comenzar a escribir!

La inspiración para este libro provino de una reunión de cosas; es un gran extracto de mi vida. No es autobiográfico ni mucho menos. Es un gran compendio de experiencias vividas con dolor, esperanza y aprendizaje. También es una gran búsqueda de respuestas a preguntas que, en algún momento, hemos tenido la mayoría de nosotros.

Con todo el amor que siento por el Maestro, mi amado Jesús, me fue desafiante la idea de contar ciertas partes. Cada mañana, mientras escribía, junto con el mate y mi computadora, una figura me observaba desde un portarretrato, “supervisando” mis palabras.

Debo reconocer que me encontré varias veces mirando su imagen y pidiéndole disculpas. Pero creo que, en este caso, el fin justifica el medio. Luego recordaba que, en esas palabras que me costaba tanto escribir, escuchaba el eco de aquellas que alguna vez dije desde mi corazón, cuando el dolor me golpeaba sin dejarme ver la salida.

Y recordé esa misma mirada, esperando sin juzgar, a que pudiera asimilar lo mejor posible la situación que estaba atravesando.

Los que me conocen saben que el Maestro siempre estuvo cerca mío, de una u otra forma. Las experiencias vividas y la actitud con que las encaré hicieron que me alejase. Pero, viéndolo en retrospectiva, Él esperó a que asimilara todo de manera consciente, no con “fe ciega”, sino comprendiendo el por qué o el para qué de cada situación.

Mi acercamiento definitivo se concretó cuando tuve la posibilidad de comenzar a practicar Reiki, un reconocido sistema de sanación japonés. Complementé mis estudios con terapias alternativas, metafísica, meditación, textos hinduistas, budistas y varias filosofías más, hasta la mismísima Biblia. Siempre intentando sacar lo mejor de cada texto, reconociendo al Maestro como un gran reikista y un gran sanador.

Comprendí que sanar no es solamente curar una enfermedad. También es ayudar a sobrellevar un dolor, una experiencia difícil e incluso asistir a una persona a morir con dignidad, en paz, asimilando el proceso en el cual finaliza su vida física.

Sanar no sólo implica curar al cuerpo, quitándole las enfermedades o síntomas que lo aquejan. Además debe incluir la curación del alma, para así conciliar el pasado, presente y futuro de las personas.

Mis experiencias personales fueron cada vez más intensas, al igual que las pruebas que me deparó la vida. La gran prueba fue mi hija (como lo es para la mayoría de los padres), pero el hecho de saberme acompañada por su amor hizo que todas las batallas sean solo pequeñas luchas.

Tiempo después, la vida me hizo el mejor regalo que cualquier trabajador de la luz puede tener: encontré a mi alma gemela.

Marcelo González, el hombre de mis vidas, mi compañero espiritual y mi faro, fue quien me unió mucho más al Maestro. Ambos compartimos la misma admiración y amor por Él. Tuvo el gran gesto de acercarme libros que resultaron muy importantes para mí, entre ellos, Caballo de Troya, de Juan José Benítez (el cual recomiendo abiertamente, porque describe a un Jesús tan humano y cercano como yo lo conozco).

Mi desafío individual fue describir mi fe y amor hacia el Maestro.

Como dice el refrán: nadie puede decirte si estás enamorado.

Nadie puede imponer una fe que no se tiene, sobre todo, cuando se trata de inculcar una sin fundamento a alguien lleno de tristeza.

Las mayores experiencias que me tocaron vivir en ese aspecto fueron la pérdida de mi abuelo Luis, una de las mejores personas que conocí en mi vida, un ángel guardián para todos aquellos que lo conocieron. Y la partida de Mabel, una gran mujer, madre de una de mis mejores amigas, Andrea.

Comencé a preguntarme:

¿Cómo se le explican ciertas cosas mediante una fe a quien no la tiene? ¿Cómo acompañar al otro a caminar a través del dolor, para que pueda superarlo, aprendiendo de la lección que está pasando? ¿La fe nace, se adquiere, se aprende o se inspira?

Y tuve mi revelación.

Aquel que me ayudó a superar todas mis pruebas, iba a ser quien me ayudase a ayudar a la gente.

Él fue mi gran inspiración para este libro.

De todos modos, quiero dejar algo en claro: no cuestiono ninguna fe ni la falta completa de ella.

Este libro no sólo va dedicado a quienes creen en Jesús y lo aman tanto como yo. También va destinado a esas personas llenas de preguntas, dudas y enojo en sus corazones. A ellos les digo: no deben temer a ese enojo; deben usarlo.

Todo, absolutamente todo, tiene una respuesta, una causa y una salida. Porque al estar disgustados y mirando al cielo, hay ojos que nos miran. No con recelo, ni con juicio… sino con amor.

No hay que sentir culpa por no tener fe. Y si se trata con una persona en esas condiciones jamás se la debe hacer sentir que está en falta.

Independientemente de todas las religiones, sectas, credos y dogmas creados por el hombre, el mensaje de Dios siempre fue simple:

“NO TODOS DESPERTAMOS A LA MISMA HORA”.

Trailer del libro

Datos técnicos

  • ISBN: 978-987-45842-3-6
  • Clasificación: Novela Religiosa
  • Diseño de Tapa: Silvina Dabini
  • Páginas: 226 páginas
  • Tamaño: 14 x 20
  • Formato: Papel
  • Publicación: Julio 2015
  • Idioma: Español
  • 1era Edición
  • Editorial Thelema

Contacto y venta

https://www.facebook.com/jesusnuncaexistio

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