EL JARDÍN de los Lobos

lobos-negrode RUBÉN RISSO.

¿Cuál es la delgada línea entre la realidad y la locura?

¿Qué nos autoriza a creer nuestra percepción superior a la del loco?

Qué lábil es la realidad…

El célebre escritor Alexander Fleming ha perdido todo interés en el mundo exterior, pues en su mente una culpa se ha engendrado, envenenando cada rincón de su consciencia, oscureciendo cada una de sus memorias.

Explorando las infinidades de su creativa imaginación, poco sabe de los peligros que se ciernen a su alrededor, de los cuales solo lo separa la desinteresada ayuda de una joven e inocente enfermera.

Un viaje irreal. Una atmósfera lúgubre y tormentosa. Una institución sombría y traicionera. La vida real colisiona violentamente con la fantasía en un hospital psiquiátrico perdido en la montaña.

El Jardín de los Lobos es el único testigo.

Prólogo (fragmento)

El despertar se hizo efectivo gracias a la luz del sol sobre el modular, que tenía la mala costumbre de reflejar los rayos en su cara. Pero papi estaba ahí, la observaba con una sonrisa en su rostro.

—Belleza —él siempre le diría mientras se agachaba y abría sus brazos, buscando los de ella alrededor de su cuello.

—¡Al fin viniste, papi! — sollozó ella, sintiendo que no quería soltarlo jamás.

—Nunca te dejaría, bombón.

—¿Vas a quedarte a jugar conmigo?

Su padre la contempló con ojos tristes y acarició su cabello. Las finas y suaves hebras se movían entre sus regordetes y arrugados dedos como peces en el agua.

—Papi tiene mucho trabajo, pequeña… Pero te prometo que pronto te llevaré al jardín.

—Estoy cansada de estar aquí, padre, el sol no me dejará en paz.

—Es importante que el sol entre, hija, así sabrás cuándo es de día y cuándo de noche. Además, ¿cómo quieres salir de aquí si te molesta la luz del día? Afuera hay mucha.

—Últimamente siempre es de día…

—Ya lograrás sobreponerte a eso, hija —le dijo él, intentando calmarla.

—¿Qué es lo que falla en mí? —preguntó ella dedicándole una mirada profunda de sus ojos almendra. A veces, veía a su padre llorar cuando iba a visitarla, no sabía por qué, pero claramente ella tenía la culpa. No comprendía cómo un hombre tan entero, grande y serio podía llorar. En ocasiones, llegaría a sentirse tan culpable que lloraría ella también, aunque estuviese sola, dormida o perdida en el espejo.

—Sea lo que sea, ya falta poco para que se acabe, belleza, te curarás —la consoló—. ¿Hay algo que pueda hacer por ti?

—El espejo… —dijo señalándolo.

—¿Qué con él?

—Me da miedo, llévatelo.

El grueso hombre hizo una mueca de confusión, pero finalmente se puso de pie e hizo lo que la niña había pedido.

Una vez en el marco de la puerta, volteó y, con voz entrecortada, dijo:

—Te veré luego, pequeña… —parecía no encontrar las palabras—, …papi te ama.

—Yo también te amo, papi —repitió la niñita como por inercia mientras tomaba su cepillo y volvía a ocuparse de su pelo.

Él cerró la puerta con suavidad y giró la llave del otro lado. Ella siguió peinando su cabello.

Book trailer

Datos técnicos

  • ISBN: 978-987-45842-9-8
  • Clasificación: Literatura Fantástica
  • Diseño de Tapa: Rubén Risso
  • Páginas: 378 páginas
  • Tamaño: 14 x 20
  • Formato: Papel
  • Publicación: Octubre 2015
  • Idioma: Español
  • 1era Edición
  • Editorial Thelema

Contacto y venta

www.rubenrisso.com

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